Preparar una sesión de brainstorming- Evaluación de los resultados de la lluvia de ideas
Las 4 leyes del brainstorming
Cantidad antes que calidad. El
brainstorming consiste en recoger tantas ideas como sea posible, con la
esperanza de que entre ellas se encuentre la definitiva para el proyecto o la
labor en cuestión. Por eso, es importante que las ideas fluyan libremente,
aunque haya muchas desechables. Las ideas que desde un principio se perciben
como malas, también son importantes para eliminarlas más tarde al realizar una
comparación con las que sí son buenas. Los participantes deben asegurarse de
que se va a registrar cada idea.
No a las críticas, discusiones o
comentarios durante la sesión. Esta regla debe ser respetada en todo
momento, con el objetivo de que el flujo de ideas no se vea perturbado ni se
detenga. En otras palabras, una sola intervención puede contener una o varias
ideas nuevas. Todos los otros aspectos o contenidos deben discutirse en la
evaluación posterior.
Registrar todas las ideas. Solo si se
registran todas las ideas, por ejemplo, con ayuda de una pizarra, se garantiza
que la sesión de lluvia de ideas pueda pasar a la siguiente fase de evaluación
sin haber sido censurada o filtrada. En consecuencia, es necesario nombrar a
una persona que sea moderador o redactor de actas y que suele abstenerse de
hacer contribuciones durante la sesión de brainstorming. Si las ideas se
ignoran y no se toma nota de ellas, se desmotiva a los participantes a seguir
contribuyendo en la sesión.
Pensar con originalidad e inspirarse
mutuamente. La lluvia de ideas suele generar una multitud de ideas
independientes las unas de las otras, aunque también existe la posibilidad de
que a partir de una idea se desarrollen otras nuevas. A menudo, cada sesión
desarrolla su propia dinámica, lo que conduce a que las ideas se encaminen en
una dirección concreta o que incluso se concentren en una sola línea. A pesar
de esto, los participantes no deben tener miedo de expresar ideas que vayan en
una dirección completamente diferente. Ambas dinámicas refuerzan el
brainstorming como técnica grupal y, con frecuencia, conducen a buenos
resultados.
Cómo hacer un brainstorming paso a
paso
El brainstorming se caracteriza por
su simpleza en la planificación y ejecución. Sin embargo, en el rol de líder
de la discusión, hay muchas cosas que puedes hacer para que los resultados
de la sesión sean aún más notables. Al fin y al cabo, toda sesión requiere una
buena moderación (incluso si esta no es del todo activa) y todo buen moderador
deberá estar preparado para ello
Preparar una sesión de brainstorming
Como moderador, debes preparar la
sesión de brainstorming en función del grupo de que se trate. En caso de que
fuera necesario, responde a las siguientes preguntas con ayuda de tus trabajadores:
¿Cuántas personas participan
proporcionando ideas? El número de participantes en una sesión de
brainstorming dependerá de cada caso, pero es cierto que un grupo muy grande
puede hacer peligrar el flujo de ideas (los participantes pueden sentirse cohibidos)
y los grupos muy pequeños pueden traducirse en menos ideas. En este sentido, es
importante mantener un equilibrio y preguntarse cuál es el tamaño de grupo más
común en tu entorno de trabajo y cuál tiene sentido para tu proyecto.
¿Cómo está compuesto el grupo (caracteres,
género, jerarquías, nacionalidades, lenguas, experiencia laboral)? El
brainstorming solo consigue alcanzar resultados óptimos cuando todos los
participantes intervienen de forma activa. Es por ello que como moderador debes
prestar atención para que se respete un cierto equilibrio en el grupo. Algunos
de los miembros del grupo serán más participativos que otros, que actuarán de
forma más tímida y reservada. Si consigues ensamblar las distintas
personalidades de forma equilibrada, surgirán menos interferencias.
Lo mismo se aplica a las jerarquías en
el puesto de trabajo. Si estás moderando un grupo de brainstorming de cinco
personas en el que cuatro son empleados permanentes y el quinto está en
prácticas, puede que este último se sienta inseguro y evite participar
activamente en la lluvia de ideas. Asegúrate de que los participantes no se
sienten cohibidos por personas de un rango superior.
En una empresa multinacional,
además, a la hora de planificar una sesión internacional de brainstorming es
importante tener en cuenta las posibles barreras lingüísticas. El inglés
suele ser la primera opción. Sin embargo, también tiene sentido dejar que cada
participante contribuya con ideas en su idioma materno para que se expresen de
la manera menos contaminada posible. Más tarde, durante la evaluación de las
ideas, podrán traducirse en común.
Por último, no olvides que las personas
expertas en ese campo de trabajo son mejores en la lluvia de ideas. Los
expertos tomarán el timón rápida y gustosamente, mientras que los inexpertos y
los legos quedarían fuera del panorama. Pero son precisamente
aquellas personas cuya experiencia técnica aún no es tan pronunciada las que, a
menudo, presentan ideas más frescas, inusuales e innovadoras, haciendo al
brainstorming más valioso.
¿Identificas en el grupo a un líder
de opinión? En muchos grupos se puede identificar a ciertas personas
dominantes o que se erigen como líderes de opinión y de quienes se puede
esperar, hasta cierto punto, que sean particularmente activas en la lluvia de
ideas. Aunque un participante motivado es de gran ayuda en la lluvia de ideas,
demasiados discursos procedentes de una sola persona pueden desmotivar a otros
participantes o simplemente privarlos de la oportunidad de hablar. Si identificas
a esta persona, es recomendable realizar una entrevista individual con ella
antes de la sesión. Moderar hábilmente aumenta la posibilidad de involucrar más
al resto de participantes. Cuanto más sepas sobre el grupo y sus líderes de
opinión, más fácil te resultará.
Mientras preparas la sesión de
brainstorming considera qué tipo de moderación es la más adecuada.
Presenta el problema de manera concisa y clara, sin entrar en demasiados
detalles. De lo contrario, puedes influir inconscientemente en la ronda de
ideas. También debes explicar brevemente el marco de condiciones (tiempo,
modo, etc.) y las reglas (cantidad antes que calidad, prohibición de
crítica, dejar que otros hablen, etc.) que determinan una lluvia de ideas para
que todos los participantes conozcan el método. Lo más importante, sin embargo,
es la tarea en sí, es decir, la cuestión a la que debe
buscarse una respuesta creativa en la sesión de brainstorming. Preparar la
moderación es la mejor opción. He aquí un ejemplo de una "chuleta de
lluvia de ideas":
Tarea: nuevo eslogan publicitario
para nuestra bebida
Normas:
Lanza ideas al aire o desarrolla las
ya existentes sin necesidad de levantar la mano antes de hablar.
Se prohíben las críticas y
comentarios sobre otros temas.
Haz contribuciones cortas y directas
siempre que sea posible. La mejor contribución consiste simplemente en un
eslogan.
El moderador escribirá todas las
propuestas en la pizarra.
Duración: 30 minutos.
Después de la evaluación de las ideas
y de la discusión abierta (tiempo aproximado: 1 hora), se elegirá la idea
ganadora.
Sesión de brainstorming: consejos
para una buena moderación
Durante la sesión el flujo de
ideas es fundamental; procura recoger el mayor número posible para
posteriormente desarrollar las mejores. Se trata de filtrar las ideas que
prometen tener mayor éxito. Para ello, la mayor cantidad de personas diferentes
deben realizar las contribuciones rápidamente y de diversas maneras.
Sin embargo, muchas sesiones de
brainstorming desarrollan su propia dinámica de una forma descontrolada o,
incluso, fracasan. Esto sucede porque, a menudo, el grupo se queda atascado con
una idea determinada y la desarrolla, a pesar de que la lluvia de ideas debe
basarse más en la recolección que en el desarrollo. Otras veces el grupo se
estanca, lo que puede deberse a varios factores. Es aquí donde el moderador
desempeña un papel crucial, ya que debe dirigir la sesión en la dirección
deseada y saber dar los impulsos apropiados. He aquí algunos consejos
sobre cómo influir con delicadeza en la lluvia de ideas:
Dírigete a aquellas personas que aún
no han tomado la palabra. Con frecuencia basta con pronunciar el nombre de la
persona en cuestión para que esta se atreva a compartir la idea que aún no ha
expresado. Sin embargo, si esta persona no tiene ninguna idea aún, no puedes
forzarla. Asegúrate de que los participantes que no pueden aportar ideas no se
sientan culpables.
Haz una breve referencia a una
idea que ya ha sido formulada. Pregunta brevemente si puede ser modificada.
Elogia las nuevas ideas en el
momento apropiado (a ser posible trata de no evaluarlas). Los pequeños
mecanismos de recompensa a menudo activan la creatividad y relajan la
atmósfera. De esta forma, los participantes se sienten más dispuestos a
compartir sus ideas.
En los momentos de parón absoluto es
recomendable tomar un descanso. Como moderador se aconseja que abandones
la sala por un momento, eliminando así cualquier tensión posible en el grupo.
Cuando la sesión comience de nuevo, los participantes ya habrán repuesto su
energía o, en el mejor de los casos, habrán tenido una idea que podrán
compartir con el grupo.
Anota las ideas en una pizarra para
que todos los participantes puedan ver el progreso. El mero hecho de que las
ideas se anoten tiene, a menudo, un efecto motivador. En caso de que no tengas
buena letra, haz un esfuerzo por escribir de forma legible y si no puedes,
encarga esta tarea a otro miembro del equipo.
No subestimes el contexto en
el que tiene lugar la sesión. La lluvia de ideas perfecta es aquella que se
produce en un ambiente tranquilo y en la que no hay una estructura jerárquica.
Las mesas redondas favorecen la interacción. En muchos casos también puede ser
útil abandonar el lugar de trabajo para realizar la sesión de brainstorming.
Llevar al grupo a un parque cercano puede dar rienda suelta a la creatividad y
hacer que tus empleados piensen outof the box. Si se trata de un grupo
pequeño, una caminata puede conseguir maravillas, pero debes contar con una
forma de anotar o grabar las ideas que van surgiendo mientras os movéis, por
ejemplo, en un bloc de notas o en un dispositivo de grabación.
Evaluación de los resultados de la
lluvia de ideas
Con el método de la lluvia de ideas
el principio de “Primero el trabajo, después el placer” se invierte. La sesión
de brainstorming suele combinar diversión y desenfado, pero es importante
filtrar y discutir de forma objetiva qué resultados son realmente útiles, así
como aplicar una lógica al evaluar las ideas que han sido recopiladas. En este
punto, la libertad y la creatividad dan paso en gran medida a consideraciones
racionales y estratégicas con las que se evalúan la plausibilidad y utilidad de
la ideas para un proyecto concreto. Sin embargo, de ninguna manera debe
excluirse a quienes han participado en la sesión de brainstorming y preparar
los resultados de forma individual o con algunas personas seleccionadas.
MUY BIEN
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